La barra
Una barra que merece el viaje
Caipirinha, pisco sour, mezcal, y un salón que hace la mitad del trabajo.
La barra no es la sala de espera para conseguir mesa. Arranca por la tarde, con una primera copa en la terraza mientras cae la luz, sigue durante la cena y se mete en la noche. Hay mucha gente que nunca cena aquí y no siente que se haya perdido nada.
La base es el canon sudamericano: caipirinha con cachaça como debe ser, pisco sour con la espuma que le corresponde, mezcal para quien sabe lo que pide. Luego, la carta de la casa, que tira a tropical y que nadie explica mejor que quien está detrás de la barra.
La copa de la tarde
Las cinco de la tarde en la terraza de arriba, bajo el jardín colgante, antes de que se llene el salón. Es el mejor sitio del local y casi nadie sabe que se puede pedir.
